Actualmente, la pandemia del COVID-19 en Estados Unidos afecta con particular intensidad los estados de Florida, Texas y California; esto tiene un efecto directo en los grupos étnicos de origen latino que es uno de los sectores más afectados.

Pero a esta emergencia sanitaria, en las últimas semanas se suma una preocupación adicional para este sector: los intentos del gobierno de Donald Trump por cancelar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés).

Algunos de los beneficiarios de este programa, conocidos como «dreamers» (soñadores), participaron en la más reciente charla convocada por el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California y Périódicos Asociados en Red para analizar la actualidad del tema con la sentencia de la Suprema Corte de los Estados Unidos para continuar con el DACA.

Aunque cabe mencionar que el fallo de la Corte no es una respuesta definitiva, por lo que el riesgo sigue latente para miles de jóvenes que llegaron de niños a Estados Unidos y están esperando certezas sobre su situación legal.

«Lo que dice la Corte es que la administración y el presidente (Donald Trump) tuvieron faltas de procedimiento, que no tomaron en cuenta el impacto de la cancelación del programa…», dijo Julia Preston, periodista de The Marshall Project, y ex corresponsal en México de The New York Times, en la apertura de la charla «‘Dreamers’, los migrantes que llegaron de niños a Estados Unidos».

Pese a que no sea una decisión final, garantizar la sobrevivencia del DACA y aún más allá de eso poder lograr una reforma migratoria integral, es una lucha que los colectivos en la materia no están dispuestos a abandonar.

«Estamos en modo de celebración pero a la vez con mucha cautela, sabemos que aquí no se acaba, sabemos que el presidente sigue amenazando nuestra comunidad, sigue con la intención de deportarnos, no solamente a quienes somos beneficiarios de DACA sino a toda la comunidad migrante», dijo Dulce García, fundadora y directora de Border Angels (Ángeles de la Frontera).

Se estima que hay 66 mil jóvenes que no habían cumplido los 15 años cuando entró en vigor el DACA, es decir, toda una nueva generación de jóvenes que no han podido entrar al programa y para lo que se requiere una reforma migratoria de fondo.

«Con esta presidencia se ha incrementado más el pánico (…) en los últimos años ha habido mucha ansiedad», admite García que con su asociación fue una de las impulsoras de la demanda colectiva al presidente Donald Trump por suspender el programa DACA en septiembre de 2017 y que ahora deriva en el fallo de la Corte.

Julián Escutia, miembro del servicio exterior mexicano desde hace más de 15 años y actual encargado de Protección a Mexicanos en el Exterior, asegura que en los 50 consulados de México en Estados Unidos hay más de 300 abogados a disposición de las familias migrantes que quieran iniciar sus trámites de regularización.

«Desde que el gobierno actual de Estados Unidos decidió rescindir el memorándum que implementó DACA, estamos en una campaña permanente de apoyo para que todos los jovenes mexicanos que puedan renovar su DACA, lo hagan», expresó Escutia.

Y encima de todo: la pandemia

Dulce García que llegó a vivir en San Diego desde 1987, dice que muchos migrantes han vivido años en Estados Unidos sin ir a revisiones médicas por miedo y en el contexto de la actual pandemia esto se agrava.

«Hemos escuchado de casos en Nueva Jersey donde la gente ha ido a tomarse pruebas del COVID-19. salen positivos y luego son entregados a migración y deportados… lo cual es alarmante», cuenta la abogada de origen mexicano.

Otra situación que ha documentado Carolina Valdivia, doctora en Educación por la Universidad de Harvard y colaboradora del Centro de Estudios México-Estados Unidos, es la afectación a la economía de las familias migrantes por el recorte de horas laborales o despidos.

Si bien, en el estado de California cada familia puede registrarse para obtener una ayuda de mil dólares, «muchas de las familias tienen miedo de aplicar y que su información sea compartida con agentes de inmigración o que en un futuro vayan a ser afectados si llegan a aplicar para obtener un estatus legal».

Ante esto Julián Escutia recuerda que toda la red consular de México tiene como prioridad la atención y seguimiento a unos 11 millones de mexicanos, de los cuales la mitad son indocumentados.

Actualmente, el equipo de Protección a Mexicanos en el Exterior coordina un complejo y doloroso proceso de repatriación de los restos de más de mil 400 mexicanos que han fallecido por el COVID-19 en Estados Unidos.

Finalmente Escutia recomienda a la población migrante estar cercanos a los recursos que proveen los consulados (Consulta el directorio de Consulados de México en el Exterior): «Prácticamente todos los consulados están haciendo pruebas gratis (de COVID-19) y también están repartiendo despensas con el apoyo solidario de empresas mexicanas que tienen presencia en Estados Unidos».